El flash es a la fotografía lo que el maquillaje es a una mujer, sólo hace que se vea más las partes que se quiere matizar. Las fotos, igual que las mujeres, pueden ser más bonitas con elementos externos, pero lo que al final queda es lo que hay detrás, por eso he querido llamar así a este blog, e inaugurarlo con esta entrada, que es una oda a lo natural, a lo que no está trucado.
En él escribiré lo que supone el mundo desde mi punto de vista, sin ningún tipo de filtro, sin ningún flash, desde mi cabeza a mi ordenador, tal y como yo lo pienso.